
Don Julio.
He leído su blog con detenimiento y quiero referirme a diferentes temas que usted expone en sus aseveraciones.
Me parece de una profunda ofensa a nuestros queridos compatriotas, la forma en que se refiere a nuestra sociedad en sus líneas.
La ignorancia de sus comentarios, sólo me hablan de una burbuja terrible que lo tiene sesgado a tal nivel, que me atrevería a decir que es usted un extranjero que no conoce nuestra realidad-país.
Yo, como residenta, junto a mi familia de la comuna de Vitacura casi toda mi vida de infancia, y después en mi vida matrimonial, le puedo asegurar que no es espejo de la realidad lo que usted comenta, sin hacer análisis mayor que a lo que está obviamente a la vista.
Hay una realidad existente que al parecer desconoce, señor Dittborn. Hay gente que nunca gozó como usted, de la oportunidad de educarse y tener un buen pasar, y no me cabe duda, que hay barrios en Nueva York que usted tampoco conoce, de lo contrario, no estaría hablando las barbaridades que habla.
Yo siempre que viajo a esa región del mundo, me doy una vueltecita por el Bronx Zoo con mis niños, que les encanta, y le comentaré que no está en un barrio como el que usted describe, no se deja el auto ni la puerta del Garage abierta, como usted asegura, sin sufrir algúna baja, producto de la delincuencia.
iQue vergüenza señor Dittborn! Una persona que debería ser inteligente y un ejemplo para todos, con su nivel de cultura, nos deja con el triste sabor de la ignorancia.
Por último, señor, quiero referirme a nuestro partido, ese partido del que fué usted presidente, que como sabemos, tiene un plan de acercarse cada vez más a la población que no ha tenido nuestros privilegios. ¿Cómo quiere que la gente de menores oportunidades nos crea después de sus aberrantes comentarios?
Creame, que esa gente, también lee y se informa, al igual que todos nosotros, y puede acceder a sus humillantes comentarios.
Como este es un blog positivo, me gustaría dejarlo con una reflexión. Siéntese un rato en el porshe que seguramente tiene en su casa de los suburbios neoyorquinos y piense. Piense en todo aquel que patea piedras en nuestro país, que parece no ser el suyo. Usted parece de otra parte, y reniega de un pueblo que le ha dado tanto. No tendremos US$ 35.000 per cápita al año, pero tenemos nuestra cazuela, nuestras tradiciones, nuestra gente bonita. Abrir los ojos a su edad, sería una muestra de grandeza.
Le Saluda con respeto,
María Soledad del Campo.