jueves, 19 de mayo de 2011

Janis Pope me abrió los ojos. (Reflexión sobre Hidroaysén)


Hace semanas que estoy en estado reflexivo, sin saber muy bien qué opinar en torno a este complejo tema que  nos acontece como país este último tiempo. He escuchado varios comentarios, diversas posiciones acerca de si es bueno o malo, el mega proyecto que se discute para su aprobación en Hidroaysén.
No deja de llamarme la atención la posición de nuestros amigos empresarios, que argumentan el proyecto como necesario para responder a las necesidades energéticas de Chile.
Por otro lado, los ambientalistas se tornan reacios al proyecto, defendiendo el patrimonio natural de todos los Chilenos, La Patagonia.
¿Qué pensar? ¿Cómo reaccionar ante estas dos posiciones tan válidas?
Ayer, estuve en mis labores de toda mujer, donde la Marcelita, mi colorista, y en la espera de cada visita, escuchamos un programa de radio que me gusta muchísimo de Monserrat Álvarez, que se llama "La poca vergüenza", que lo dan a eso de las 13:30.
La invitada de ayer, es una joven de la que sólo había escuchado en la Peluquería, y que nunca me llamó la atención, hasta ayer.
La Periodista, siempre con sus preguntas agudas y al callo, le preguntó a esta chica sobre su opinión acerca del mega proyecto. Ella respondió citando a su pololo, un argentino que es hermano de otra chica que se llama Andrea Dellacasa (Lo averigué en internet), con una frase que me hizo abrir los ojos y me dió total sentido, y fué más o menos esto:

"...por una parte, es necesario el desarrollo del país, y por otro lado, todas las personas que están ahora alegando contra Hidroaysén, no se han mirado las zapatillas que andan trayendo... ¿Dónde las compraron?, seguramente en un Mall, y el Mall tiene todo el día la luz prendida...".

Esto me hizo reflexionar. Es verdad, muchos hablamos siempre de estos temas, y la verdad es que nos pasamos la semana comprando en estos centros que aplastan nuestro "oro verde", con una mole de cemento que tiene todo el día la luz prendida.
Quizá el camino es ese, quizá tenemos que dejar de ir todo el día al Mall y dedicarnos a pasar nuestro tiempo en las plazas con nuestros niños, a cuidar nuestros Jardines y plantar más árboles.
Quizá eso es lo que tenemos que enseñar a nuestros hijos, en vez de comprarles tantos juguetes importados.
Janis, con esta sencilla reflexión me ayudaste a abrir un poco mi conciencia en torno a un tema país complejo.
Ojalá todos podamos hacer un pequeño cambio, desde nuestros Jardines, para colaborar en dejar un mundo mejor para las generaciones que nos sucederán.

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